El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que no se opondrá a la llegada de petróleo ruso a Cuba, minimizando su impacto en medio de la crisis energética que enfrenta la isla.
Durante declaraciones a medios a bordo del avión presidencial, el mandatario afirmó que no le preocupa que un buque ruso suministre crudo al país caribeño, al considerar que la situación interna de Cuba es crítica independientemente de ese apoyo. “No tengo problema”, expresó, al tiempo que calificó al gobierno cubano como deficiente y cuestionado.
Las declaraciones se dan luego de que se permitiera el ingreso de un petrolero ruso, identificado como Anatoly Kolodkin, que transporta crudo hacia la isla, lo que representa un alivio temporal ante la escasez de combustible.
Pese a que su administración había endurecido las restricciones energéticas contra Cuba —incluyendo advertencias a países que le suministraran petróleo—, Trump justificó esta postura al señalar que la población necesita servicios básicos como electricidad y climatización.
El arribo del hidrocarburo ocurre en un contexto de severa crisis energética en Cuba, marcada por apagones prolongados y una fuerte afectación a la actividad económica debido a la falta de suministro suficiente.
Aunque este envío podría mitigar parcialmente la situación, el mandatario insistió en que no modificará el panorama general del país, al considerar que los problemas estructurales del sistema cubano persisten.
