Estados Unidos registró en 2025 una migración neta negativa por primera vez en varias décadas, con más personas saliendo del país que ingresando, de acuerdo con un informe del Instituto Brookings que analiza el impacto de la política migratoria aplicada por la Administración del presidente Donald Trump.
El estudio estima que el saldo migratorio del año pasado habría sido negativo, con una pérdida que oscila entre 10 mil y hasta 295 mil migrantes, lo que representa una disminución real de la población inmigrante en el país.
Según el reporte, esta caída ya tiene efectos visibles en la economía. La reducción de la migración estaría ralentizando el crecimiento de la fuerza laboral, afectando el consumo interno y limitando la expansión del producto interno bruto (PIB). Especialistas advierten que, con menos trabajadores disponibles, la economía tiene menor capacidad para generar nuevos empleos sin provocar presiones estructurales.
Brookings señala que el crecimiento del empleo se ha desacelerado de forma significativa y no descarta que las cifras puedan volverse negativas en 2026. Para este año, las proyecciones apuntan a una migración neta muy baja o incluso nuevamente negativa, con escenarios que van desde la salida de 925 mil personas hasta una entrada máxima de apenas 185 mil migrantes, muy por debajo del promedio anual de 2.7 millones registrado entre 2022 y 2024.
Estas cifras coinciden con el primer año completo de una política migratoria más estricta impulsada por la actual Administración, que desde enero de 2025 intensificó las redadas, deportaciones y endureció los requisitos para obtener permisos de viaje y residencia.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, informó recientemente que más de 650 mil inmigrantes indocumentados han sido arrestados y deportados, mientras que alrededor de 2 millones habrían salido del país por cuenta propia. Además, el Gobierno federal aseguró haber revocado cerca de 100 mil visas en 2025, más del doble de las canceladas el año previo.
El informe advierte que, de mantenerse esta tendencia, Estados Unidos podría enfrentar un escenario de menor dinamismo económico y un mercado laboral cada vez más restringido.
