Ciudad de México, 19 de febrero de 2026 – El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, anunció una inversión de 40 millones de dólares por parte de su gobierno en el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), institución con sede en el país, con el objetivo de fortalecer la innovación agrícola y la seguridad alimentaria bilateral.
A través de un comunicado difundido en redes sociales, el diplomático destacó que esta aportación responde a prioridades nacionales de Estados Unidos bajo la administración del presidente Donald Trump. “Fortalecer la resiliencia agrícola, proteger las cadenas de suministro y avanzar en la innovación en ciencia de cultivos son prioridades nacionales centrales”, afirmó Johnson.
El embajador resaltó los beneficios que esta cooperación ha generado para México en el marco de la relación con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Entre los logros enumerados se encuentran:
- Acceso a variedades mejoradas de trigo con mayores rendimientos y mayor resistencia a plagas, enfermedades y fenómenos climáticos extremos.
- Protección de la biodiversidad del maíz mediante el apoyo a uno de los bancos de germoplasma más grandes del mundo, que conserva más de 28 mil accesiones de maíz y 124 mil de trigo.
- Reducción de la dependencia de fertilizantes gracias a mejores prácticas agrícolas que bajan costos para los productores y promueven la sostenibilidad a largo plazo.
- Expansión de ensayos de investigación y centros de innovación en territorio mexicano, lo que incrementa la productividad, eleva los ingresos de los agricultores y fomenta el bienestar en comunidades rurales.
Johnson calificó a ambos países como potencias agrícolas con mercados profundamente integrados. “La innovación en los sistemas alimentarios fortalece a ambas naciones y contribuye a una mayor estabilidad regional. La presencia del CIMMYT en México es reflejo de décadas de colaboración científica”, señaló.
El maíz representa un pilar fundamental en la alimentación y la cultura mexicana. El país produce más de 27 millones de toneladas al año, posicionándose entre los principales productores globales. Cuenta con más de 60 razas nativas adaptadas a diversos climas y regiones, esenciales en la dieta cotidiana a través de alimentos como tortillas, tamales, atole y pozole, además de su uso en la ganadería y la industria.
Expertos han enfatizado la necesidad de preservar estas variedades autóctonas como un patrimonio biocultural único, ante desafíos como la competencia de importaciones y los cambios en las políticas agrícolas. Esta inversión busca contribuir precisamente a enfrentar tales retos mediante avances en investigación y resiliencia climática.
Imágen cortesía: Jardín Botánico
