El gobierno de Estados Unidos anunció el levantamiento de sanciones contra el sistema de banca pública de Venezuela, en una medida que marca un nuevo giro en la relación entre Washington y Caracas.
La decisión, emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, incluye al Banco Central de Venezuela, así como al Banco de Venezuela, el Banco del Tesoro y el Banco Digital de los Trabajadores, además de entidades vinculadas a estos organismos.
Con esta disposición, se autoriza la realización de transacciones comerciales con el gobierno venezolano, siempre que cuenten con aprobación previa de las autoridades estadounidenses. La medida permitirá a estas instituciones reincorporarse al sistema financiero internacional y operar nuevamente con el dólar.
El anuncio se produce en un contexto de distensión diplomática entre ambos países, luego de que Washington retirara recientemente sanciones a figuras del gobierno venezolano, en lo que analistas consideran un proceso gradual de normalización.
Además, el levantamiento de restricciones ocurre tras la detención del mandatario venezolano Nicolás Maduro a inicios de año, hecho que modificó el escenario político y aceleró los acercamientos entre ambas naciones.
Durante años, las sanciones impuestas desde 2019 aislaron al sistema financiero venezolano, limitando sus operaciones internacionales. Ahora, con esta flexibilización, se abre la puerta a una reactivación económica, aunque bajo supervisión y condiciones impuestas por Washington.
El movimiento también forma parte de la estrategia del gobierno encabezado por Donald Trump para redefinir su política hacia Venezuela, transitando de la presión económica hacia un modelo de mayor apertura controlada.
