Washington D.C., 9 de enero de 2026 — Una embarcación de la Armada de Estados Unidos se encuentra siguiendo de cerca a varios buques petroleros que zarparon de puertos venezolanos a principios de esta semana, según imágenes satelitales analizadas y funcionarios consultados por The New York Times.
La operación se produce apenas días después de que el Gobierno del presidente Donald Trump confiscara dos buques con bandera rusa acusados de transportar crudo venezolano en violación de las sanciones estadounidenses. Uno de esos buques, el Bella 1, había sido objeto de persecución durante varias semanas por parte de la Guardia Costera de Estados Unidos antes de su incautación.
Desde diciembre de 2025, Washington ha implementado bloqueos marítimos selectivos dirigidos a los buques que salen de Venezuela —país que posee las mayores reservas de petróleo comprobadas del mundo— con el objetivo de restringir la exportación de crudo bajo el actual contexto político.
La medida se enmarca en la intervención militar estadounidense del pasado sábado 3 de enero, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y el establecimiento de un control temporal sobre sectores estratégicos del país.
En ese escenario, el presidente Trump ha anunciado que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a la administración estadounidense. Según sus declaraciones, la Casa Blanca se encargará de comercializar ese volumen de crudo y de “controlar” las ganancias generadas, en lo que describió como una medida para garantizar la estabilidad y evitar que los recursos caigan en manos de actores no autorizados.
Expertos en energía y seguridad internacional interpretan estas acciones como parte de una estrategia más amplia para reconfigurar el control del petróleo venezolano tras el cambio de régimen. Mientras tanto, la persecución de buques en alta mar continúa generando preocupación en el ámbito marítimo internacional y entre los países que mantienen vínculos comerciales con Caracas.
Hasta el momento, ni el Departamento de Estado ni el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han ofrecido detalles adicionales sobre las operaciones en curso ni sobre la identidad de los buques actualmente bajo seguimiento. La situación en el Caribe se mantiene en alerta ante el posible incremento de tensiones navales en la región.
Imágen cortesía: Cambio 16
