La falta de personal en los filtros de seguridad aérea ha desatado escenas de caos en distintos aeropuertos de Estados Unidos, donde pasajeros enfrentan esperas de hasta cuatro horas para abordar sus vuelos.
Uno de los casos más críticos se registra en el Aeropuerto Intercontinental George Bush, donde largas filas se extienden desde las áreas de transporte público hasta los puntos de documentación y revisión, provocando retrasos generalizados en salidas y conexiones.
La situación coincide con el periodo vacacional de primavera, conocido como spring break, así como con el torneo universitario March Madness, lo que ha incrementado significativamente el flujo de viajeros dentro y fuera del país.
El problema no es exclusivo de Houston. Reportes indican demoras de al menos dos horas en otras terminales clave como el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson, el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, el Aeropuerto Internacional de Miami y el Aeropuerto Internacional Fort Lauderdale-Hollywood.
Detrás de esta crisis se encuentra el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional, que ha afectado directamente a la Administración de Seguridad del Transporte. Desde febrero, la falta de financiamiento ha obligado a reducir operaciones al mínimo indispensable.
Aunque los agentes han continuado trabajando sin recibir salario, la situación se agravó en las últimas semanas, cuando comenzaron a reportarse pagos sin fondos, lo que detonó una ola de renuncias. De acuerdo con informes, más de 400 empleados han dejado sus puestos, generando cuellos de botella en los controles de seguridad.
A pesar del despliegue de elementos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas para apoyar en tareas básicas, la saturación persiste, elevando la preocupación sobre la capacidad operativa y la seguridad en los aeropuertos del país.
